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viernes, 16 de enero de 2026

El deterioro cognitivo puede comenzar a partir de los 45 años

 


La memoria, el razonamiento y la comprensión empezarían a declinar antes de lo previsto. Así lo indica un estudio científico publicado en el 'British Medical Journal'



Las capacidades del cerebro, como la memoria, el razonamiento y la comprensión (función cognitiva), pueden empezar a deteriorarse a partir de los 45 años de edad, según un estudio publicado en el British Medical Journal (BMJ).

El estudio, efectuado por investigadores del Univesity College London (Reino Unido), ha determinado un deterioro del 3,6% en la capacidad de razonamiento de hombres y mujeres de entre 45 y 49 años. Las conclusiones se basan en el análisis de cerca de 7.000 individuos (5.198 hombres y 2.192 mujeres) durante un período de 10 años, a partir de 1997. Todos los participantes eran funcionarios con edades comprendidas entre los 45 y los 70 años, y formaban parte del estudio de cohortes Whitehall II, establecido en 1985.

Las funciones cognitivas de los participantes se evaluaron tres veces durante el período de estudio, según la memoria, el vocabulario y las habilidades de comprensión auditiva y visual -teniendo en cuenta las diferencias en el nivel de educación.

Los resultados muestran que las puntuaciones cognitivas se redujeron en todas las categorías (memoria, razonamiento, fluidez fonológica y semántica), excepto en el vocabulario, y no hubo una disminución más rápida en las personas mayores.

Asimismo, también revelan que, durante el período de estudio de 10 años, se produjo un descenso del 3,6% en el razonamiento mental en los hombres de entre 45-49 años y un descenso del 9,6% en los de 65-70. Las cifras correspondientes para mujeres fueron de 3,6% y 7,4%.

El reto del envejecimiento mental

La comprensión del envejecimiento cognitivo será uno de los retos de este siglo, sobre todo si la esperanza de vida sigue aumentando, según señalan los investigadores británicos, dirigidos por Archana Singh-Manoux, del Centro de Investigación en Epidemiología y Salud Pública, en Francia. Añaden que es importante investigar la edad en que comienza el deterioro cognitivo, debido a que las intervenciones médicas producen mejores resultados en una etapa temprana del deterioro mental.

Los autores argumentan que la evidencia robusta que muestra el declive cognitivo antes de la edad de 60 años tiene importantes implicaciones, ya que demuestra la importancia de promover estilos de vida saludables, en particular, la salud cardiovascular, ya que, según nuevos estudios, "lo que es bueno para el corazón, también es bueno para la cabeza".

Los científicos añaden que las medidas y tratamientos de los pacientes que sufren de uno o más factores de riesgo para enfermedades del corazón (obesidad, presión arterial alta y niveles altos de colesterol) no sólo podrían proteger el corazón, sino también protegerlos de la demencia en la vejez.

En un editorial adjunto, Francine Grodstein, profesora de Medicina del Hospital Brigham and Women, de Boston (EE UU), afirma que el estudio "tiene profundas implicaciones para la salud pública y la prevención de la demencia".

viernes, 26 de octubre de 2012

Miedo a cumplir años


La palabra anciano casi ha desaparecido del vocabulario. Nadie quiere envejecer, y lo cierto es que, según algunos estudios, sentirse joven hace que se viva más sano. 

 ¡Yo no tengo esta papada! Estas cámaras digitales me sacan muy vieja! ¡Las de antes sí hacían buenas fotos!", exclama la abuela de 82 años cuando mira las fotos de la última reunión familiar. También sorprende el abuelo, de 85 años, cuando le proponen un viaje para la tercera edad: "¡Ni hablar! ¡Son para viejos!".

 Intriga lo que pasa con las edades. En el siglo XIII se era viejo a los 30 años; también a principios del siglo XX, a los 40 años se era mayor. Pero, a partir del aumento acelerado de la esperanza de vida, el concepto de anciano casi ha desaparecido del vocabulario popular. Posiblemente nadie se definiría con ese término.

 Cuanto más joven te sientas, más vivirás. Esta afirmación es el resultado de un estudio sobre el envejecimiento realizado con 516 hombres y mujeres de 70 o más años por Jacqui Smith, psicóloga del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan junto con dos colegas del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Alemania€. Para elaborarlo siguió la evolución de esas personas a lo largo de seis años. El hallazgo más sorprendente fue que, de promedio, se sentían con 13 años menos de los que tenían. 

 También se constató que su percepción de sí mismos sólo se modificaba en caso de mala salud. Las investigadoras concluyeron que "sentirse joven está relacionado con una mejor salud y mayor longevidad. Incrementa el optimismo y la motivación para superar obstáculos, reduce el estrés y mejora el sistema inmunitario, lo que reduce el riesgo de enfermedades". 

 También los jóvenes se sienten más jóvenes de lo que son. La discrepancia entre edad real y subjetiva no es característica de los adultos mayores. Esa diferencia entre la edad cronológica y la imagen que se tiene de ella se ha denominado identidad de edad subjetiva y es una percepción que está presente en todas las edades. En los más jóvenes, se ha identificado que la resistencia a verse mayores proviene de una negación del envejecimiento resultante de temores como "no poder lograr el éxito en la pareja y la carrera, experimentar declives sexuales o físicos y no tener una seguridad e independencia económica", según la profesora de Psicología Joan Montepare, especialista en estudios sobre envejecimiento en el Lasell College de Massachusetts. 

 Debido a las diversas circunstancias socioeconómicas y culturales, se produce el fenómeno del niño que no quiere crecer, una adolescencia retardada. Son jóvenes que ralentizan su incorporación a la edad adulta como mecanismo defensivo y de negación de las etapas vitales. Todo crecimiento/envejecimiento implica "una pérdida que va seguida de un proceso de duelo con respecto al tiempo de la propia vida, con su rechazo/evitación", afirman Moisés Martín y Manuel Martínez en su estudio "La vivencia del envejecimiento", publicado en Cuadernos de Relaciones Laborales. 

 Partiendo de que la vida, para seguir siéndolo, tiene que surgir de las cenizas de pérdidas sucesivas, es posible que el duelo de cumplir años acompañe desde edad muy temprana. Cumplir 12 años significa la pérdida de los privilegios de la niñez, por ejemplo. No es de extrañar que desde la tercera década los sucesivos cumpleaños empiecen a ser incómodos, por no decir traumáticos. Es muy probable que los jóvenes que han tardado más de lo esperado en sentirse adultos vayan tomando conciencia de que se les "ha pasado el arroz" para algunas vivencias. ¿De ahí las crisis de los 30 o los 40? 

 Cada cumpleaños tiene por finalidad contribuir a confrontar con la realidad cronológica, con el fin de despejar la ilusión de inmortalidad y permanencia. Pero parece ser, por lo que dicen los investigadores, que la reconciliación con el tiempo y la resolución del duelo no llegan hasta una edad avanzada. En el estudio antes citado, el grupo de los mayores de 80 años se mostraba como el que ya ha elaborado el duelo de las pérdidas y, dado que cada cumpleaños puede ser el último, este vuelve a ser motivo de celebración. 

 De vuelta a la resistencia de los más jóvenes a asumir su edad, es muy aclarador el análisis del catedrático de Psicología Evolutiva de la Universitat Autònoma de Barcelona Adolfo Perinat en su libro Los adolescentes en el siglo XXI. Su perspectiva de éstos en la sociedad española evidencia un proteccionismo pernicioso y amortiguador, por parte de los padres y la sociedad, que impide a los jóvenes correr sus riesgos para construir su autoestima y seguridad. 

 Además, identifica lo que denomina una "moratoria en asumir responsabilidades". Una de sus inequívocas consecuencias sería el mantenimiento de jóvenes y adolescentes en estado de semidependencia de la familia en lo económico y en un estado psicológico-mental de semiinfantilismo que contrasta con su estado psicobiológico de madurez reproductiva.