lunes, 9 de febrero de 2026

Dios no puede equivocarse


Finalmente, Einstein tenía razón: los neutrinos no viajan más rápido que la luz. El experimento del CERN y su refutación reflejan cómo avanza la ciencia


Los lectores propensos a tomar un aperitivo los sábados comprobarían ayer que en los bares hay dos tipos de personas: los que vibraban meses atrás porque Einstein se había equivocado, y los que se alegran ahora de que los equivocados fueran los que vibraban. Si Einstein hubiera levantado la cabeza el pasado 23 de septiembre y hubiera leído la portada de El Mundo, que declaraba inaugurada la era de los viajes al pasado, lo más probable es que hubiera respondido: “De ser así lo sentiría por el buen Dios, porque mi teoría es correcta”. Es lo que respondió en una situación similar, o peor. 

El físico Dario Autiero y los científicos del experimento Opera del Instituto Nacional de Física Nuclear italiano habían medido una velocidad de vuelo de los neutrinos superior a la de la luz. Hicieron el anuncio en el laboratorio Europeo de Física de partículas (CERN), que había intervenido marginalmente en el experimento como proveedor de neutrones. 

En realidad, toda la plana mayor de la física teórica había arrugado el hocico ante el resultado anunciado en septiembre: que los neutrinos pueden viajar más rápido que la luz, un límite inviolable para la teoría de la relatividad de Einstein. Parecían pensar, como hubiera hecho Einstein, que si el experimento contradecía la teoría, lo que estaba mal era el experimento, no la teoría. Si la ciencia es esclava de los datos, esa puede parecer una actitud curiosa, arriesgada y hasta anticientífica: un ejemplo más del carácter conservador de la élite científica. 

Pero Einstein y la élite científica tenían razón. El experimento del CERN ha muerto y la teoría de Einstein sigue viva. Lo sentimos por el buen Dios. Y por el portadista que soñaba con viajar al pasado. 

Incluso el director científico del CERN, Sergio Bertolucci, admitía el viernes en Kioto: “Aunque este resultado no es tan emocionante como algunos habrían deseado, es lo que todos esperábamos en el fondo”. Buena salida, aunque por la tangente. Bertolucci logró incluso transmutar de algún modo el planchazo en una lección edificante. “La historia atrapó la imaginación pública”, dijo, “y ha dado a la gente la oportunidad de ver en acción el método científico; un resultado inesperado se ha sometido a escrutinio, se ha investigado rigurosamente y se ha resuelto gracias, en parte, a la colaboración entre experimentos normalmente competitivos entre sí. Así es como la ciencia avanza”. Es una excusa, aunque también es verdad. 

Pero entonces, ¿a qué viene esa arrogancia de los físicos? ¿Es que acaso saben que la relatividad es verdad, hasta el extremo de no dar crédito a los experimentos que la contradicen? ¿No es la verdad un concepto ajeno a la ciencia, un cuerpo de conocimiento que se declara en permanente revisión? ¿No es esa al fin y al cabo la lección que nos dejó Karl Popper, para quien la esencia de una teoría científica que merezca tal nombre es justo su carácter provisional y refutable, su vocación autodestructiva, su humillación permanente ante la dictadura de los datos que escupen sin cesar los telescopios espaciales, los secuenciadores de genes y los aceleradores de partículas? Ya ven que no: por ahora la teoría que hay que revisar no es la de Einstein, sino la de Popper. 

Si la refutabilidad fuera el criterio del valor científico de una teoría, las agencias de evaluación ganarían todos los días el premio Nobel. Los horóscopos son extremadamente refutables —bastaría guardar el periódico hasta el día siguiente para refutarlos todos de tauro a sagitario—, pero eso no los convierte en una teoría científica. La gravitación de Newton no es una buena teoría por ser refutable, sino por ser simple, autoconsistente, fructífera y luminosa. 

A grandes velocidades empieza a fallar y hay que sustituirla por la relatividad de Einstein, pero eso no tiene mucho que ver con una refutación popperiana: las ecuaciones de Newton viven dentro de las de Einstein. No son mentira, sino el aspecto que ofrece la verdad mirada desde el balcón del primer piso. Mientras desarrollaba las matemáticas de la relatividad general, Einstein ni se molestó en considerar los formalismos incompatibles con la gravitación clásica: sabía que Newton tenía que seguir siendo verdad desde el balcón del segundo piso. Un mero ingrediente de una verdad mayor, sí, pero tan cierto como ella. 

De modo similar, los líderes de la física teórica actual saben que la relatividad es solo un ingrediente de alguna verdad mayor que algún día ocupará el tercer piso. Lo saben porque las ecuaciones de Einstein se deshacen en el mundo microscópico de las partículas subatómicas, y son incompatibles con la mecánica cuántica que rige a esas escalas. Buscan una teoría más general y abstracta que abarque a ambas y resuelva esas contradicciones. La relatividad aspira a formar parte de una teoría más amplia. Pero eso es una cosa, y otra muy distinta es que los neutrinos superen la velocidad de la luz. Eso sería una refutación frontal de las que harían salivar a Popper. Implicaría que la mitad de la física del siglo XX es errónea. 

Y no puede serlo. Las dos bombas que estallaron sobre Hiroshima y Nagasaki son una consecuencia directa de la relatividad de Einstein, y por tanto pueden considerarse una demostración de que la velocidad de la luz es un límite fundamental de la naturaleza que nada puede rebasar. La ecuación más famosa de la historia, E=mc2, no solo es el fundamento de la energía nuclear, sino también de la solar, porque es la razón de que las estrellas brillen. Los láseres y las células fotoeléctricas se derivan de las teorías de Einstein, como la fibra óptica, las tripas de los ordenadores y los vuelos espaciales. 

La relatividad general, la gran teoría actual sobre la gravedad, el tiempo y el espacio, y el fundamento de la cosmología moderna, predice la realidad física con una indecente cantidad de decimales. Y el centro neurálgico de esta teoría es que la velocidad de la luz es un límite fundamental: la clase de frontera que no se saltan ni los neutrinos. Vendrán más profundas teorías que nos harán más sabios, y de las que la relatividad general será solo un caso especial, como la gravitación de Newton lo es de aquella. Pero no puede ser mentira. No en el sentido de Popper. 

Einstein formuló la relatividad para responder a la pregunta: ¿qué ocurriría si una persona corriera tan deprisa que lograra alcanzar a una onda de luz? La persona vería una onda de luz que está quieta, como parece quieto un tren que se mueve en paralelo al nuestro. Pero la velocidad de la luz es una ley fundamental de la naturaleza, y por tanto no puede parecerle quieta a nadie. 

La solución de Einstein fue aceptar los hechos y derivar sus consecuencias lógicas, por extrañas que pareciesen. La velocidad no es más que el espacio partido por el tiempo. Si la velocidad de la luz tiene que ser constante aunque corras tanto como ella, es que el tiempo y el espacio no pueden serlo. Esta teoría de 1905 se llama relatividad especial, y una de sus consecuencias directas es la célebre ecuación E=mc2, que reveló que la masa (m) y la energía (E) son dos caras de la misma moneda, y que una ínfima cantidad de masa puede convertirse en una gran cantidad de energía al multiplicarse por el cuadrado de la velocidad de la luz (c), que es un número enorme. 

“Los científicos comparten la fe de Einstein en que el mundo es comprensible”, ha dicho el astrónomo real del Reino Unido, Martin Rees. Adelantar a los fotones es incomprensible.

 

viernes, 6 de febrero de 2026

Las células madre sobreviven hasta 14 días tras la muerte


Un hallazgo abre la puerta a las donaciones de fallecidos. Una niña de 10 años recibe una vena hecha con sus células madre 


Las células madre mantienen su potencial para convertirse en otros tejidos hasta dos semanas después de que haya muerto una persona. Para ello entran en un estado de latencia en el que reducen al mínimo la actividad y el consumo de energía, según han descrito investigadores franceses dirigidos por Fabrice Chrétien en Nature Communications. Esta capacidad no es igual para todos los tipos de células madre. El trabajo se hizo con las de origen esquelético, mientras que las sanguíneas tienen una capacidad de supervivencia menor, de unos cuatro días, según verificó el grupo francés que trabajaba siguiendo ensayos previos de 2008. 

Los investigadores apuntan a que esta posibilidad de resucitar las capacidades de las células madre abre una oportunidad importante con vistas al futuro. Cuando este material biológico sea plenamente utilizable para fabricar tejidos o reemplazar órganos, cualquier persona que fallezca puede ser origen de células madre, lo que supondrá que habrá una fuente casi ilimitada de ellas, y, además, con un mecanismo de extracción y conservación relativamente sencillo. 

Claro que esta aplicación tendría siempre una desventaja: al usar células madre de un donante, el receptor podría rechazar el tejido u órgano que se le trasplantara. Algo que no ocurre si las células madre que se utilizan son del propio paciente. Y eso es lo que han hecho investigadores del hospital sueco de Shalgrenska con una niña de 10 años. La pequeña tenía una insuficiencia hepática porque tenía obstruida la vena porta hepática, que es una de las principales vías de drenaje del hígado. Según publica The Lancet, la niña no podía someterse a algunas de las intervenciones habituales para solventar este problema, como los intentos de reabrir la vena o un autotrasplante con un vaso sanguíneo obtenido de la pierna, por ejemplo. Así que los investigadores suecos le fabricaron una vena de nueve centímetros a partir de sus células madre. Pero la reconstrucción no fue desde cero. Antes hubo que extirpar un trozo de la vena ilíaca a un donante cadáver (un hombre de 30 años), se trató para eliminar las células endoteliales y mesenquimales y estas fueron las que se reconstituyeron a partir de las células madre de la niña. Esta lleva ya un año sin tomar inmunodepresores. 

Con este sistema mixto se parte de un molde biológico (el órgano del donante), se trata con un jabón biológico que elimina las células y se queda con la parte estructural más inerte. Sobre esta se siembran las células madre, que reconstruyen el tejido con la ventaja de que ya hay una estructura tridimensional sobre la que trabajar. El método se ha ensayado también para reconstruir tráqueas.

 

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

¿La cerveza es sana? Mitos y realidades

Quienes la adoran deben saber que no es el antídoto contra todos los males que pregonan los estudios


Quienes adoran la cerveza deben saber que no es el antídoto contra todos los males que pregonan algunos estudios, pero si se bebe con moderación, "puede incluirse en la muy saludable dieta mediterránea", garantiza la doctora experta en nutrición M.ª Teresa Barahona. Esto es, un máximo de tres cervezas al día para ellos y de dos para ellas (hombres y mujeres no metabolizan igual el alcohol). Aunque "nadie puede decir desde la salud pública que una bebida alcohólica sea sana", coincide el doctor y profesor universitario de nutrición Antonio Fernández Murillo, "eso no quita que algunas puedan presentar beneficios debido a otros componentes aparte del alcohol".

La cerveza es una bebida fermentada, que contiene más del 90% de agua y se elabora a partir de ingredientes naturales (como la cebada malteada). Tiene un bajo contenido alcohólico (en general, 4º y 5º) y diversos nutrientes (fibra, minerales y vitamina B). Algunos de sus componentes tienen propiedades antiinflamatorias y otros, antioxidantes (los polifenoles). Y, al contrario de lo que se suele pensar, no aporta muchas calorías: "Una caña pequeña de 200 ml apenas aporta 84 kcal", especifica otro experto en nutrición, el doctor Javier Moya. La barriga cervecera es más un mito. "Se asocia al estilo de vida que representa el exceso de consumo de cerveza: beber demasiado, comer demasiado, no moverse lo suficiente", añade.

Hay expertos que consideran la cerveza capaz de mejorar la protección de algunas personas frente a la diabetes. O, si se relaciona con el déficit de magnesio, "beber cerveza contribuiría a cubrir las necesidades de dicho mineral", explica Fernández Murillo. Otros especialistas afirman que puede disminuir el riesgo de padecer problemas de corazón, aunque "el vino es más sano en este sentido", matiza el presidente de la sección de riesgo cardiovascular y rehabilitación cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología, Manuel Abeytua. "El alcohol es un falso amigo", recuerda. Y subraya que no está demostrado que la cerveza reduzca la posibilidad de sufrir un ictus, como dicen algunos, y en cambio, con o sin alcohol, aumenta el ácido úrico que provoca gota, una dolorosa inflamación de las articulaciones.

Un estudio finlandés publicado el año pasado apuntaba que los consumidores de cerveza tendrían menos daño cerebral causado por el alzheimer. "No hay suficiente evidencia científica para considerarla saludable", asegura Pablo Irimia, vocal de la Sociedad Española de Neurología, sólo son "estudios experimentales que muestran que algún componente de la cerveza podría tener propiedades neuroprotectoras".

También se ha investigado sobre la relación entre cerveza e insomnio, pues hay quien afirma que ayuda a conciliar el sueño. "El alcohol, sea del tipo que sea, no es recomendable para las personas con trastornos del sueño", porque provoca que uno se despierte más durante la noche, aclara el doctor Àlex Ferré, especialista en trastornos del sueño.


lunes, 2 de febrero de 2026

Descubren la zona cerebral donde se origina el amor


Los expertos señalan que el amor es más complejo y abstracto que otras emociones como la ira o el placer 

Investigadores de las universidades de Concordia (Canadá), Sycaruse y Virginia Occidental (Estados Unidos) y el Hospital Universitario de Ginebra en Suiza han descubierto el sitio exacto del cerebro en el que se originan los sentimientos que se experimentan cuando alguien está enamorado. 

En concreto, han descubierto que el amor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas y, asimismo está vinculado al lugar donde se origina el deseo sexual, si bien matizan que ambas zonas están separadas. 

Estudios del cerebro previos ya habían demostrado que las emociones humanas se originan en el llamado sistema límbico, un conjunto de estructuras importantes que incluyen el hipocampo y la amígdala, entre otras. En esta región se controlan las emociones, la conducta, la atención, el estado de ánimo, la memoria, el placer o la adicción. 

Hasta ahora, sin embargo, había sido muy difícil ubicar el lugar exacto del amor, porque tal como señalan los expertos, a diferencia de otras emociones "concretas" como la ira o el placer, es mucho más complejo y abstracto y parece involucrar muchas áreas del cerebro. 

Para este trabajo, se revisaron 20 estudios que habían analizado la actividad cerebral del amor y el deseo sexual, cuyos participantes se sometieron a escáneres de fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional) para observar la actividad de su cerebro mientras estaban comprometidos en tareas relacionadas a imágenes eróticas o a observar la fotografía de la persona de quien estaban enamorados. 

Los resultados de los estudios revelaron que dos estructuras del cerebro en particular, la ínsula y el núcleo estriado, eran las responsables tanto del deseo sexual como del amor. La ínsula es una porción de la corteza cerebral que está plegada en una zona entre el lóbulo temporal y lóbulo frontal, mientras que el núcleo estriado está localizado cerca, en el cerebro anterior. 

Los científicos observaron que tanto el amor como el deseo sexual activan diferentes áreas del núcleo estriado, que a su vez se activa también con otras cosas que producen placer, como la comida. 

Pero el área del núcleo estriado que se activa con el amor es mucho más compleja y, aunque también se activa con el placer o deseo sexual, sólo funciona cuando hay algo con "un valor inherente" para activarla, han explicado los científicos. 

"Nadie había colocado estos dos sentimientos juntos para ver cuáles eran los patrones de activación", ha explicado a la BBC, en declaraciones recogidas por Europa Press, el profesor Jim Pfaus, director del estudio. 

Este experto ha reconocido que, aunque pensaban que ambos estarían "completamente separados", los estudios han concluido que mientras el placer es más específico "el amor es más abstracto y complejo y, por lo tanto, menos dependiente de la presencia física de otra persona"

 

 

viernes, 30 de enero de 2026

Últimas palabras

 


El tipo fue a visitar, en la Unidad de Terapia Intensiva, al vecino japonés, víctima de un grave accidente automovilístico.

Encontró al amigo japonés todo entubado. Era tubo aquí, tubo por allá, oxígeno, transfusión de sangre, otro cable en la nariz, etc.

Se quedó allí de pie, en silencio, al lado de la cama del amigo de ojitos cerrados, sereno, reposando con todas aquellas mangueras conectadas a su pequeño cuerpo. De repente, en un momento dado, repentinamente, el japonés con los ojos casi fuera de órbita, grita:

-”¡¡¡SAKARA AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA, MASHUTA, MASHUTA!!!”

Dicho esto, abrió mucho la boca, suspiró y murió.

Las últimas palabras quedaron grabadas en la mente del tipo.

El día de la misa por el fallecido, al salir del templo, el tipo se aproxima a la madre y a la viuda y abrazándolas les dice:

-Doña Fumiko y doña Shakita, mi amigo Fuyiro, segundos antes de morir, estando los dos solos, me gritó estas palabras que no consigo olvidar: “SAKARO AOTA NAKAMY ANYODA, SUSHI MASHUTA, MASHUTA, MASHUTA” ¿Qué quieren decir?

La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante y la viuda lo mira asustada. El tipo insiste:

-¿Qué quieren decir esas palabras, señora Shakita porque me las gritó a mi ya que estábamos los dos solos?

La viuda lo mira con mirada asesina y responde:

-Pues quieren decir exactamente….

“¡¡¡NO ME PISES LA MANGUERA DEL OXÍGENO, HIJO PUTA, HIJO PUTA, HIJO PUTA!!!”

 

Para no sentirse solo


jueves, 29 de enero de 2026

Diabetes: 5 cosas que no sabes


1. La contaminación influye. Las personas con mayor acumulación en el organismo de unos contaminantes llamados compuestos orgánicos persistentes (COP) tienen el triple de riesgo de padecerla. Los COP provienen de los residuos industriales y los pesticidas agrícolas y llegan a nosotros a través de los alimentos.  

2. Necesitas sol. Sobre todo si te sobran unos cuantos kilos. La combinación de obesidad con niveles bajos de vitamina D en sangre supone un riesgo mayor de resistencia a la insulina que cualquiera de esos factores por separado. Esta vitamina, que obtenemos tomando el sol, se acumula en los tejidos adiposos perdiendo así su disponibilidad. Por este motivo, las personas con sobrepeso tienen más posibilidades de tener bajos estos niveles. 

3. Para prevenir, pesas. El entrenamiento con pesas ayuda a prevenir la diabetes tipo 2, aunque de momento este dato solo se ha comprobado en hombres. Se calcula que practicar este ejercicio durante media hora al día, cinco días a la semana, reduce el riesgo de padecer diabetes en un 34%. 

4. Perjudica tu salud sexual. La diabetes afecta a la sexualidad femenina porque provoca cambios en los tejidos urogenitales, que afectan a la lubricación y alteran la respuesta de la excitación sexual. 

5. Fumar es un riesgo. El tabaquismo favorece la aparición de la diabetes tipo 2, tanto en los fumadores como en quienes les rodean. Las mujeres que fuman más de dos cajetillas al día son las que tienen mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad, seguidas de aquellas que han dejado de fumar (un 12% más) y las afectadas por el tabaquismo pasivo. 



Como ven los chinos

Los chinos tienen poderes extraordinarios, o eso dicen…
Quizá el secreto está en que ven las cosas de modo diverso.
Por ejemplo, la imagen adjunta a este post es del todo incomprensible si la miras como occidental…
Pero no como chino …
Si no lo crees, prueba:
Primero mírala sin más.
Luego tira de los extremos de tus ojos con las manos, pon ojos de chino, y mira la imagen…

martes, 27 de enero de 2026

Amor a los libros


CARTA A MI HIJO SOBRE EL AMOR A LOS LIBROS

El ansia brutal de interpretar lo que se esconde entre las páginas de un libro y que provoca la ironía en aquellos que en el fondo no aman los libros, la desarrollé en la edad justa, en la adolescencia.

Tuve un profesor en el Bachillerato con el que nunca aprendí mucho inglés, pero que me enseñó qué era la literatura, y lo hizo sin sacralizarla, sin colocarse en un plano de superioridad.

Ha pasado mucho tiempo y ni siquiera sé si las pocas cosas que conozco de literatura me las enseñó él o si yo le atribuyo mis conocimientos como si se tratara de una caja a medio llenar. Si soy yo el que le atribuye al profesor lo poco que sé, le regalo también, de lo que he ido aprendiendo después, los intereses de capital que me ayudó a amasar.

Espero que puedas tener la misma suerte que yo, porque solamente ese tipo de personas podrá hacer que entiendas que la literatura, el sueño del que hablamos, no es sólo un juego intelectual, sino que es la única manera de entender el mundo, el único modo de utilizar de nuevo el cristal de la ambigüedad, ya en desuso.

No caigas en la trampa, Francesco, intentarán hacerte creer que la vida es más compleja que la literatura. No es verdad. La literatura es un mundo Análogo, donde los libros se hablan entre ellos: para entrar en él hay que ir dando saltos, de un lado a otro. Aunque después resulta difícil volver, porque los personajes seguirán hablándote, aconsejándote, haciendo que tomes decisiones. Es verdad que la vida y la literatura se entremezclan de una forma tan indisoluble como intensa.

¿Qué niño no ha imaginado en el cielo de una noche de verano, cuando no quería dormir, que veía el barco de Peter Pan? Quiero enseñarte a ver aquel velero, quiero decirte que también los libros serios, también los libros para mayores y también los que son difíciles sólo son veleros enmascarados, y tienen el mismo encanto que el velero de polvo de oro de Peter Pan. Y además, ¿sabes una cosa?, Francesco, apréndetelo bien: fíate de quien ama la lectura, fíate de quien siempre lleva consigo un libro de poesía. Mira con recelo a quien te diga que no tiene tiempo, que la literatura es algo hermoso, pero que sólo se lee cuando se es joven, y luego….miente, no le importa nada. Miente sabiendo que miente….


Roberto Cotroneo

lunes, 26 de enero de 2026

El sentimiento es el lenguaje del alma



Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.
A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad.
El truco está en llegar a dichos sentimientos.
Todo pensamiento humano, toda acción humana, se basa o bien en el amor, o bien en el temor. No existe ninguna otra motivación humana, y todas las demás ideas no son sino derivadas de estas dos. Son simplemente versiones distintas: diferentes variaciones del mismo tema.
El comportamiento humano produce una experiencia repetida tras otra; he ahí por qué los humanos aman, luego destruyen, y luego aman de nuevo: siempre con ese movimiento pendular de una emoción a la otra. El amor promueve el temor, que promueve el amor, que promueve el temor…
El temor es la energía que contrae, cierra, capta, huye, oculta, acumula y daña.
El amor es la energía que expande, abre, emite, permanece, revela, comparte y sana.
El temor cubre nuestros cuerpos de ropa; el amor nos permite permanecer desnudos. El temor se aferra a todo lo que tenemos; el amor lo regala. El temor prohíbe; el amor quiere. El temor agarra; el amor deja ir. El temor duele; el amor alivia. El temor ataca; el amor repara.
No se puede demostrar amor en tanto no se haya demostrado no amor. Una cosa no puede existir sin su contraria, excepto en el mundo de lo absoluto.
No juzgues, ni condenes, puesto que no sabes por qué ocurren las cosas, ni con qué fin.
Aquello que condenes te condenará, y un día serás aquello que juzgas.

Fragmentos del libro “Conversaciones con Dios” de Neale DonaldWalsch