Mostrando entradas con la etiqueta Avilés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Avilés. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de septiembre de 2012

"La Asturianita"


Todos creían que era una espía. Perdió los brazos y aprendió a hacer cualquier cosa con los pies. Dio la vuelta al mundo. Pero republicanos y franquistas la enviaron a prisión 

 Lo nunca visto. El caso más portentoso de reformación humana mediante la voluntad. La artista sin brazos, ni los tiene ni los necesita. Es tiradora al blanco. Toca piano, violín, acordeón y xilófono. Es profesora de caligrafía. Es una excelente mecanógrafa. Juega al billar y a cartas. Conduce un automóvil con la ayuda de sus pies. Hace caricaturas de uno del público. Hace toda clase de labores propias de su sexo: corta, enhebra una aguja, cose...”. Así se anunciaba en 1933 la actuación en un teatro de Lleida de Regina García López, La Asturianita. Una mujer excéntrica con una vida de película, a la que republicanos y franquistas encarcelaron por el mismo delito: espiar para el bando contrario. 

 Regina García, segunda de ocho hermanos, había nacido en 1898 en Valtravieso, una aldea asturiana de 25 casas y 63 habitantes. Un accidente en el aserradero de su padre cuando tenía nueve años le arrancó los dos brazos. Un asturiano que se había hecho rico en Argentina se ofreció a pagar su educación en el Colegio del Asilo, donde iban los hijos de las mejores familias de Luarca. Más tarde, propuso a sus padres adoptarla y llevársela a Buenos Aires, pero estos no aceptaron. Incluso contrató a un especialista alemán para que le implantara unos brazos mecánicos. El experimento no funcionó. 

 Cuando Regina cumplió los 15 años le dijeron que tenía que dejar sitio a otra niña en el colegio. Para entonces, había decidido que quería ser maestra. “La gente le decía '¿pero cómo vas a ser maestra sin brazos? ¡Olvídate! Duerme, come, reza”, relata su hijo Marcelino, de 86 años. “Poco después intentó suicidarse tirándose desde un acantilado”. Aquel día vio, en el camino de regreso a casa, a unos titiriteros con monos que cogían cosas con las patas. “Mi madre pensó: 'Si ellos lo hacen, yo también'. Y empezó a ensayar haciendo garabatos con los pies. Pensaron que estaba chiflada”. Fue la primera vez que la dieron por loca. La primera de muchas. Pero Regina iba a recorrer el mundo y a hacerse rica con aquella locura.

 Debutó en el Teatro Jovellanos de Gijón, actuando para la infanta María Teresa de Borbón en 1917, y durante los años siguientes visitó 42 países de gira (Turquía, Egipto, Brasil, Argentina, Venezuela, EE UU...) con su espectáculo, siempre en teatros. Nunca quiso actuar en circos. En 1933, según recoge María Teresa Bertelloni, su nuera, en la biografía Regina García López, La Asturianita, fue recibida por el presidente Roosevelt en la Casa Blanca, adonde llegó, como era costumbre en sus actuaciones, conduciendo ella misma con los pies. El presidente estadounidense le tendió instintivamente la mano y La Asturianita le ofreció el pie. 

 En una de sus actuaciones, en Avilés, Regina conoció al que sería su marido, entonces, un admirador. Se casaron en 1922 y tuvieron tres hijos: María, Marcelino y Juan, este último nacido en mitad de una gira, en un barco de bandera alemana en aguas de las Azores. En 1928 se separaron. “Mi madre tenía una personalidad arrolladora. Era un cerebro y los hombres en aquella época querían ser tutores de las mujeres”, explica Marcelino. “Lo mismo que le atrajo de ella fue lo que les separó. Tengo la impresión de que mi padre se sentía desbordado por ella”. 

 El 27 de marzo de 1936, antes de comenzar una actuación en un teatro de Luarca, Regina quiso hablar de sí misma: “Los niños huían de mí... Obtuve las primeras revelaciones de la compasión, que hiere, que humilla. Las gentes derramaban sobre mí sus miradas piadosas. '¡Pobre manquina!', decían. '¡Y para los suyos, qué carga!'. Esto amargaba mi espíritu. Con la voluntad hecha acción, aprendí, trabajé, gané, gasté, soñé, amé y realicé, porque dentro de mi cuerpo mutilado está el alma de una mujer de cuerpo entero...”. Y a continuación, presentó su gran proyecto, Selección, con el que pretendía recaudar fondos en sus giras para pagar los estudios a chavales de aldea sin medios pero con aptitudes. 

 Recibió muchas críticas por aquel proyecto, como recoge Luis González Fernández en Regina, el coraje de una mujer (Madu ediciones). El semanario La Democracia arremetió contra ella por pretender educar a los niños “sin Dios”. La Voz de Asturias la elogiaba: “Es excepcionalmente culta y siente inclinación fervorosa hacia la enseñanza (...) No veáis en ella el número de varietés, ved en ella a Regina García, altruista, filántropo, apóstol”. 

 Es verdad que Regina era muy culta. Hablaba cinco idiomas: portugués, francés, inglés, alemán e italiano. Por eso el encargado de información del Ministerio de la Guerra, Ángel Pedrero, le propone trasladarse a Francia para espiar para la República. Regina se niega. Había llegado a Madrid poco antes de que estallara la Guerra Civil con un contrato en La Zarzuela para recaudar fondos para los niños de Luarca. Y en abril de 1937 es encarcelada en la prisión de Ventas, acusada de espiar para los franquistas. 

 Al caer Madrid en manos del bando nacional, el 1 de abril de 1939, Regina sale de la cárcel. Pero por poco tiempo. Para celebrar su libertad, decide ir al cine. Llevaba un vestido-capa que disimulaba su defecto y al terminar la película fue la única que no hizo el saludo fascista. “¡Brazo en alto!”, le gritó un falangista. “Yo no levanto el brazo ni aunque me lo pida el mismísimo Franco”, contestó. “Pues queda usted detenida”. El episodio lo cuenta ella misma en su diario y lo recuerda bien Marcelino: “Mi madre no se callaba nunca. Protestaba sin medir las consecuencias. Era muy temperamental”. Regina terminó mostrando al falangista que no tenía brazos y explicó que acababa de salir de la cárcel, donde la habían metido los republicanos. La dejaron marchar, pero ella vería varias veces a aquel falangista espiándola. Poco después, el Régimen le pide que colabore como soplona. Regina también se niega esta vez y es encarcelada de nuevo, ahora por los franquistas. La prisión de Ventas es ahora un penal abarrotado en el que ingresan cada día entre 80 y 100 reclusas, según recoge González Fernández en su libro. Durante su estancia será trasladada varias veces al psiquiátrico. Ella misma explica en su diario que tenía alucinaciones. “Voy perdiendo la noción de todo y los ruidos en mi imaginación son completamente distintos a lo que deben ser...”. El 5 de agosto de 1939, Regina oye llamar a 13 compañeras que serán fusiladas esa madrugada y pasarían a la historia como Las 13 rosas.

 El 3 de marzo de 1942 se celebra su juicio. “Llevábamos seis años sin ver a mi madre y casi no llegamos ese día porque a mi tío le parecía un capricho gastar el dinero en que viajáramos a Madrid para el juicio”, recuerda Marcelino, que entonces tenía 16 años. El que no estuvo fue su marido. 

 El juicio dura ocho horas. Tres agentes franquistas la acusan de crear “una vasta organización internacional calificada por ella como Selección, de corte masón”. Falange dice que es “bastante peligrosa”. La policía militar de Madrid la considera, sin embargo, “afecta al glorioso movimiento nacional y políticamente de toda confianza, habiendo estado presa con los rojos la mayor parte de la guerra y adquiriendo su libertad el mismo día de la liberación de Madrid”. La Guardia Civil de Luarca advertía: “Muy propagandista del comunismo. Es peligrosísima para la causa ya que por su cultura se desenvuelve con mayor facilidad”. Y en el informe de Sanidad Militar se lee: “Habla en tono autoritario. Aunque perfectamente lúcida, sus contestaciones se desvían enseguida del tema principal a asuntos accesorios de que ella quiere hablar. Niega las sospechas que pesan sobre ella como espía internacional y dice que es víctima de una intriga. Los médicos que suscriben opinan que padece una parafrenia sistemática”. El fiscal pidió para ella la pena de muerte por “prestar servicios como confidente a las órdenes del subnegociado de servicios especiales del Estado Mayor Rojo”. Finalmente, fue absuelta por loca, pero enviada a un psiquiátrico. 

 Un año después, Regina seguía recluida en la sala de dementes de un hospital. Y allí murió el 19 de mayo de 1942. Su abogado llegó un día tarde: el 20 de mayo de 1942 pidió que le dieran la libertad total. 

 Los franquistas se incautaron de todos sus bienes. Marcelino cree que su madre no murió de tifus, como le dijeron, sino que fue envenenada. “En su diario había dejado escrito que temía por su vida”, explica. “No estaba loca, pero no era una mujer corriente. Yo la admiraba muchísimo, como si no fuera mi madre. Me parecía infalible”. 

 Regina García tenía 44 años el día que murió. Le había dado tiempo a recorrer el mundo, a enamorarse, a ser madre, a demostrarle a todos que podía hacer mucho más que comer, dormir y rezar.

jueves, 19 de julio de 2012

El Niemeyer y su gestión



El Principado sopesa que Recrea gestione el Niemeyer hasta saldar las deudas. Cultura analiza cómo repartir entre los patronos de la Fundación el pago de los 1,6 millones que se deben a proveedores y entidades financieras 

 El Principado sopesa que la sociedad instrumental Recrea continúe gestionando el Niemeyer al menos hasta que se salden las deudas de la Fundación, que ascienden a 1,6 millones de euros. Fue el anterior Gobierno presidido por Francisco Álvarez-Cascos quien entregó a Recrea la gestión, después de vetar a la Fundación del Niemeyer al frente del equipamiento. Desde entonces lleva las riendas de los edificios de la ría, y así seguirá siendo al menos de momento. Según fuentes próximas a Cultura, a la sociedad instrumental corresponderá desarrollar la programación del segundo semestre, aún sin presentar. 

 Pero la presencia de Recrea en el Niemeyer podría prolongarse más allá en el tiempo, para la gestión de las instalaciones. Así, el gobierno avilesino vería con buenos ojos que todo lo relativo a limpieza, mantenimiento y ventas de taquilla continúe en sus manos, mientras que la Fundación y el responsable artístico que nombre se centrarían en la programación y producción. La sintonía entre la sociedad y el Principado es máxima, más aún teniendo en cuenta que el actual viceconsejero de Cultura del Gobierno socialista, Alejandro Calvo, fue hasta su nombramiento gerente de Recrea. 

 No obstante, los patronos en la Fundación tienen una patata caliente más acuciante que resolver: las deudas de la entidad. La consejera de Cultura, Ana González, afirmó esta semana que espera tener la auditoría que realiza Deloite para final de mes, y entonces convocará a los patronos para discutir los pagos. El planteamiento que hay sobre la mesa es que sean los socios públicos de la Fundación (Principado, Ayuntamiento y Puerto de Avilés) quienes corran con la mayor parte de los gastos, y que lo hagan en proporción a su participación en la sociedad. El Ayuntamiento de Avilés tiene reservados 300.000 euros en el presupuesto prorrogado de este año para financiar la Fundación, pero serían necesarios otros 1,3 millones en conjunto para liquidar la deuda. 

 Los pagos prioritarios son, según fuentes próximas al gobierno avilesino, los relativos a los pequeños proveedores, mientras que la liquidación de créditos firmados por la Fundación no se prevé tan inmediata.

George R.R. Martin: El rey del juego


El autor de Juego de Tronos habla en el Festival Celsius de Avilés de sus libros, el proceso creativo de la saga y hasta de la adaptación para televisión de su éxito 

 George R.R. Martin, responsable de la saga literaria 'Canción de hielo y fuego', ya tiene en su cabeza la solución a los enigmas que la gran mayoría de sus incondicionales se muere por saber. Sus lectores echan mano al calendario mientras el autor se convierte, hasta el domingo, en el eje central del festival Celius 232 de Avilés. Está en Asturias para firmar libros, conversar con los fans, disfrutar de la gastronomía... Y dar algunas respuestas sobre su obra. 

-Hablando del proceso creativo del libro ha comentado que en ocasiones los personajes toman el control de la situación, especialmente en el último volumen. ¿Cómo los desarrolla? 

-Desarrollar un personaje no es una ciencia exacta, sé más o menos lo que puede pasarle y qué dirección va a tomar, pero el interés en un libro está precisamente en el viaje y no tanto en el destino. A veces te encuentras en una situación sin salida y tienes que rehacer historias y capítulos, y reestructurar las cosas, moverlas. Es casi un instinto, y por eso escribir ficción es un arte y no una ciencia. Te preocupas permanentemente y muchas de mis secciones están escritas muchas veces. Un ejemplo puede ser lo que sucedió en 'Danza de Dragones' y los personajes que aparecen en la ciudad de Meereen. El problema ahí era que cada uno de los nuevos personajes tiene un impacto en la historia y no sabía en qué orden debían llegar, ni quién tendría que estar presente en determinadas situaciones. Luché contra esto muchas veces, porque me daba la sensación de que no estaba haciéndolo bien. 

-¿Qué pasa cuando uno tiene que morir? -Es difícil desde el punto de vista emocional, porque vives con ellos en tu cabeza, sabes sus miedos, sus sueños y deseos... Y en cierto modo están construidos en parte como una extensión tuya. Sin embargo, siempre he sabido cuáles son las principales muertes de la saga y dónde y cuándo van a ocurrir, así que eso en realidad no será difícil de escribir ese momento desde el punto de vista artístico. Aunque saber que tengo que hacerlo no lo hace divertido, precisamente. 

-Sin embargo, se dice que sus 'favoritos' han sufrido menos hasta ahora. 

-No, los que están considerados mis favoritos también han sufrido mucho, al igual que los demás. Y el caso es que los tiempos cambian, y el invierno se está acercando para todos ellos, no sólo para un puñado de protagonistas. 

-Algunos fans sostienen que añadir nuevos puntos de vista de personajes desvía al lector de la estructura real de la historia, pero que deja pistas. ¿Es cierto? 

-Sí, desde luego vas anunciando de manera muy sutil las soluciones a algunos misterios. Dado el número de personas que están leyendo los libros y cómo se comentan en los foros de internet, algunos, aunque pocos, han sabido ver cómo terminan ciertos temas. No quiero revelar demasiado, pero el escritor tiene mucho que ver con un mago: no quieres revelar tus trucos, y en realidad quieres distraer a tus lectores de lo que realmente importa, para que desvíen su atención a otro punto y luego se sorprendan. 

-¿Le gusta que los lectores teoricen sobre los personajes y el final de la saga? 

-No me disgusta, me parece bien que lean con tanta atención y que se preocupen tanto. Yo no voy a los foros, he tenido que retraerme un poco, porque ahí hay una trampa para el escritor. Más tarde o más temprano algunos de los lectores van a descubrir tus intenciones y no vas a poder engañarles, se lo dirán a más gente y empezarán a preguntarte porqué tomas un determinado camino. Si no existiese internet únicamente lo sabría un lector entre muchos, y el problema es que existe la tentación de cambiar las cosas para evitar que sean previsibles. Y prefiero distanciarme, no sé sobre lo que debaten ni quién tiene razón o no, es lo mejor. Muchos de los lectores no comparten sus teorías en internet, y esas sorpresas que pensabas en un principio quizá no sean para ellos, pero lo seguirán siendo para otros seguidores de las obras. 

-¿Cree que ahora se lee así, compartiendo todo y analizando todo hasta la extenuación? 

-Me parece que es una buena forma, y creo que a todos los autores les gustaría. Cuando te tomas en serio tu libro te gusta que los lectores lo hagan, que puedan descubrir cosas en la segunda lectura, por ejemplo. Y la audiencia al final habla de libros, que es algo que me encanta, y más si son los míos. Se cuestionan quién son los personajes buenos, debaten qué consecuencias tendrán las decisiones que toman... Y eso es algo raro, y que se lo debemos a Internet, aunque también a que no sea una novela que termine. 

-¿Le gusta la adaptación de 'Juego de tronos' para televisión? ¿Cómo afectarán los cambios con respecto al libro al desarrollo de la serie? 

-Me gusta mucho. Algo que puede no ser importante ahora lo será cuando la serie llegue a la quinta temporada y tendrán que tenerlo en cuenta. De todos modos, es inevitable que algo cambie: cada temporada sólo tiene 10 horas y aunque hay presupuesto elevado para hacer muchas cosas, tampoco es ilimitado. No será fácil, precisamente porque los retos son mayores a medida que avanza la trama, hay cientos de nuevos personajes... En realidad estoy deseando ver cómo David Benioff y D. B. Weiss lo adaptan todo. 

-¿Se esperaba tanta polémica con las escenas de sexo? 

-Quizá sí, aunque esta controversia creo que solo se da en Estados Unidos. Y quien accede a HBO sabe lo que está comprando.