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domingo, 2 de marzo de 2025

Habrá que atacar el cáncer con varios fármacos a la vez, como en el sida

  

Hace cuatro décadas que Mariano Barbacid (Madrid, 1949) identificó por primera vez el oncogén, la alteración molecular implicada en el desarrollo tumoral. Hoy, este bioquímico de prestigio mundial sigue investigando, y ha decidido donar parte de su testamento a la Fundación CRIS contra el cáncer para que prosiga la labor de los científicos. “Lo que sí le puedo garantizar, y en esto no me equivoco, es que si no se investiga no se puede avanzar”, incide.

¿Qué importancia tienen los testamentos solidarios?

Hay más de 100 cánceres distintos. En algunos la supervivencia está por encima del 95% y en otros, como en el que trabajamos nosotros, el carcinoma ductal de páncreas, está por el 5%. La Fundación CRIS dona todo para investigación a grupos de demostrado prestigio. Es una financiación absolutamente esencial, sobre todo cuando trabajas con modelos animales, que es muchísimo más caro que trabajar con células.

¿Cómo ha cambiado la comprensión del cáncer desde que descubrieron el oncogén?

Desde finales del siglo pasado hay tres terapias completamente nuevas. Hasta entonces era o la radiación fotónica, lo que se entiende por radioterapia, o la quimioterapia, fármacos que más o menos mataban a las células tumorales un poquito mejor que a las normales, pero con una toxicidad muy elevada. Solo hay un tipo de tumor que se ha podido curar con quimio, el cáncer testicular. En el resto la quimio alarga la supervivencia pero no cura. Desde principios de siglo tenemos las terapias dirigidas contra la mutaciones cancerígenas, de las que conocemos más de 500 gracias a las técnicas de ultrasecuenciación. Se van desarrollando inhibidores selectivos contra estas mutaciones; ahora tendremos 30 o 40. Luego tenemos la inmunoterapia, basada en la activación de nuestro sistema inmune para que reconozca el tumor. Y luego la tercera técnica que ha salido son las células CAR-T. Esto en realidad no es un fármaco, es un procedimiento, y en el hospital Clínic de Barcelona han desarrollado dos, contra los linfomas y contra el mieloma múltiple. Todo esto ha cambiado el panorama, no solo de los índices de supervivencia, sino también una cosa muy importante, la calidad de vida del paciente.

No es lo mismo sobrevivir cinco años en la cama que llevando una vida prácticamente normal.

Aunque a lo mejor al final el desenlace pueda no ser el deseado, la calidad de vida del paciente también es un factor muy importante a la hora de hablar de los tratamientos oncológicos. Llevo trabajando en cáncer medio siglo, todo esto ha cambiado muchísimo y seguirá cambiando, porque mientras se siga investigando se seguirán mejorando los tratamientos

¿El futuro está en la inmunoterapia?

La inmunoterapia tiene cosas buenas, lo bien que funciona en determinados tumores. Pero de los 100.000 checkpoints [puntos de control inmunitario, impiden que la respuesta inmunitaria destruya las células sanas] solamente ha funcionado uno bien. Es decir, el sistema inmune tiene que estar muy bien regulado, porque cuando tenemos una infección tenemos que luchar contra ella, pero en el momento que se ha acabado la infección ya no queremos que siga activo porque si no tendríamos enfermedades autoinmunes. La esperanza es que la investigación amplíe el abanico de estos checkpoints para que puedan atacar otros tipos de tumores. Eso lleva su tiempo. Mire, el primer inhibidor selectivo se aprobó en el 2021, 39 años después de que publicáramos el descubrimiento del primer oncogén. Es decir, la ciencia a veces va muy rápida y a veces no tanto, pero lo que está claro es que si no investigamos nunca llegaremos al final del camino. 

Ahora está dedicado a al cáncer de páncreas, el más letal.

Trabajo en cáncer de páncreas porque está iniciado en el 95% de los casos por el oncogenes que descubrimos, el KRAS; si no, pues a lo mejor podría trabajar en otro tipo de tumor o en melanoma. Estamos desarrollando unas terapias inhibiendo la señalización oncogénica de este oncogenes a distintos nodos, es decir, a distintas dianas dentro de esa cadena de señalización, con la idea de conseguir no solamente una actividad terapéutica más robusta, sino que además no haya resistencias. Uno de los principales problemas de la medicina de precisión es que aparecen resistencias muy rápido. Habrá que atacar el cáncer con varios fármacos a la vez, porque esto es lo que pasó con el sida. No va a ser tan fácil, pero esa es la idea. Atacar las señales congénitas desde distintos ángulos y al mismo tiempo para mejorar la respuesta terapéutica e impedir el que aparezcan resistencias.

¿Tiene la sensación de que la palabra cáncer ha perdido parte de su dramatismo?

Creo que sí, porque globalmente en el mundo desarrollado ya se está cerca de una supervivencia media del 70%. La palabra cáncer no es sinónimo de muerte. Pero hay que ponerle apellido al cáncer. Decimos que ya casi nadie se muere de cáncer de próstata, nos morimos con cáncer de próstata. Pasa algo parecido con la mayoría de los cánceres de mama, con la excepción de los triples negativos, que evidentemente son más agresivos. En cambio en el cáncer de páncreas no quiero decir que sea sinónimo de muerte, pero casi. En el mundo del cáncer hay todo un abanico de supervivencias y de formas de reaccionar a las distintas mutaciones y a los distintos tratamientos, pero la gente ya sabe que puede luchar y que puede llegar a curarse y, en el peor de los casos, puede vivir unos años . Está cambiando el miedo que tenía la sociedad la palabra cáncer

¿En su trabajo cuál sería el próximo hito?

No se sabe, porque nosotros vivimos en el mundo del ratón, todavía no hemos llegado a poder hacer un ensayo clínico. Hemos conseguido curar el cáncer de páncreas en ratones, pero no podemos predecir el paso a humanos. Lo hemos conseguido eliminando tres dianas. Ya hay fármacos contra dos de ellas, pero nos falta el tercero. Sin él, no podemos empezar ensayos clínicos. Es en lo que estamos trabajando ahora más intensamente.

 

Fuente: La Vanguardia

martes, 9 de abril de 2019

Investigación contra el cáncer

Un equipo de científicos españoles logra eliminar el cáncer de páncreas en ratones

La investigación liderada por el doctor Barbacid abre la vía al desarrollo de terapias contra estos tumores


Un equipo liderado por investigadores españoles ha logrado por primera vez en ratones eliminar por completo el cáncer de páncreas, un avance que abre la vía al desarrollo de terapias efectivas contra este tipo de tumores, que tiene una elevadísima tasa de mortalidad.
El equipo, liderado por el doctor Mariano Barbacid, jefe del grupo AXA del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha logrado este descubrimiento combinando la eliminación de dos dianas moleculares (denominadas EGFR y c-RAF) relacionadas con el gen responsable de la iniciación de más del 95 por ciento de este tipo de tumores (el oncogen KRAS).
Barbacid ha insistido, en una comparecencia ante la prensa para dar a conocer los resultados, en que se trata de "un primer paso", en que hay que seguir investigando, en que la aplicación de este tipo de terapias no estará disponible para humanos en un plazo de al menos cinco años, y en que por lo tanto no sirve para los enfermos que en la actualidad padecen este tipo de cáncer.
El cáncer de páncreas, uno de los más agresivos que existen, afecta en España a unas 8.000 personas cada año, y tiene una tasa de supervivencia, a los cinco años de su diagnóstico, de solo el 5 por ciento.
El "adenocarcinoma ductal de páncreas" es uno de los cánceres que más se resiste a los tratamientos actuales, y en la actualidad su curación se limita a aquellos casos en los que el tumor está muy localizado y puede ser eliminado de forma quirúrgica, lo que representa menos de un 10 por ciento de los pacientes.
En Estados Unidos constituye ya la tercera causa de muerte, por detrás solo del cáncer de pulmón y el de colon, y su mortalidad supera ya en España al del cáncer de mama.
Para presentar los resultados de la investigación comparecieron hoy ante los medios de comunicación, además de Barbacid,el doctor Alfredo Carrato, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y director del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria; y la doctora Marta Puyol, directora de Investigación de la Asociación Española Contra el Cáncer.
El doctor Carrato ha subrayado que cada día "ganamos terreno al cáncer" pero ha lamentado que "no es el caso del cáncer de páncreas", al que se ha referido como una "urgencia sanitaria de primer orden", y ha lamentado que el diagnóstico llega tarde y el índice de supervivencia media es muy bajo.
En el trabajo se ha comprobado también que la inhibición de las dos dianas moleculares evita la proliferación de nueve de cada diez tumores de páncreas humanos, aunque este avance se ha comprobado con modelos experimentales.
Los propios autores de la investigación han explicado que el éxito de estas terapias experimentales no es una garantía de que vaya a funcionar en pacientes, pero esa actividad se considera como un paso previo esencial para el desarrollo de ensayos clínicos.
En España la incidencia del cáncer de páncreas se considera "media" al ser similar al resto del mundo (unos 6,6 casos por cada 100.000 habitantes al año en hombres y 3,9 en mujeres), pero con un ascenso muy importante durante las últimas décadas.
En la investigación se ha utilizado una nueva generación de ratones genéticamente modificados para inducirles las mismas mutaciones que son responsables de la mayoría de este tipo de tumores en humanos.
El resultado fue que un porcentaje de tumores no sólo dejaron de crecer sino que en unas semanas desaparecieron completamente, un efecto terapéutico que no se había observado nunca hasta ahora en ningún modelo experimental, y se observó además que ello se conseguía con unos niveles de toxicidad muy bajos (una dermatitis muy fácilmente controlable).
El doctor Carrato ha lamentado que al diagnóstico del cáncer de páncreas se llega "muy tarde", y ha incidido en la importancia del cribado de pacientes asintomáticos (cuando tienen antecedentes familiares), del tratamiento personalizado, y en la necesidad de concentrar los recursos en centros muy especializados.
"Nuestro empeño es ganar terreno a la enfermedad; es conseguir en nuestros pacientes lo que el equipo de Mariano Barbacid ha conseguido ya en ratones", ha aseverado Alfredo Carrato.
Barbacid, quien ha insistido en que este tipo de hallazgos no deben despertar "falsas esperanzas" entre quienes hoy sufren cáncer de páncreas, ha señalado que el problema del cáncer no es matar a las células tumorales, sino conseguirlo sin causar una toxicidad elevada.
Este descubrimiento ha conseguido la regresión de esos tumores con una toxicidad "mínima", ha señalado el doctor Barbacid, quien ha apuntado que los hallazgos abren la puerta a la utilización en el futuro de nuevos fármacos que permitan eludir los "venenos"que se emplean en la actualidad para combatir la enfermedad.
El reto es pasar de la experimentación con animales al humano, según el doctor Carrato, quien ha concluido que el de páncreas, aunque es un tumor poco frecuente, es el más letal de todos, y en el 95 por ciento de los casos es pronóstico es "funesto".
Fuente: La Nueva España