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martes, 27 de enero de 2026

Amor a los libros


CARTA A MI HIJO SOBRE EL AMOR A LOS LIBROS

El ansia brutal de interpretar lo que se esconde entre las páginas de un libro y que provoca la ironía en aquellos que en el fondo no aman los libros, la desarrollé en la edad justa, en la adolescencia.

Tuve un profesor en el Bachillerato con el que nunca aprendí mucho inglés, pero que me enseñó qué era la literatura, y lo hizo sin sacralizarla, sin colocarse en un plano de superioridad.

Ha pasado mucho tiempo y ni siquiera sé si las pocas cosas que conozco de literatura me las enseñó él o si yo le atribuyo mis conocimientos como si se tratara de una caja a medio llenar. Si soy yo el que le atribuye al profesor lo poco que sé, le regalo también, de lo que he ido aprendiendo después, los intereses de capital que me ayudó a amasar.

Espero que puedas tener la misma suerte que yo, porque solamente ese tipo de personas podrá hacer que entiendas que la literatura, el sueño del que hablamos, no es sólo un juego intelectual, sino que es la única manera de entender el mundo, el único modo de utilizar de nuevo el cristal de la ambigüedad, ya en desuso.

No caigas en la trampa, Francesco, intentarán hacerte creer que la vida es más compleja que la literatura. No es verdad. La literatura es un mundo Análogo, donde los libros se hablan entre ellos: para entrar en él hay que ir dando saltos, de un lado a otro. Aunque después resulta difícil volver, porque los personajes seguirán hablándote, aconsejándote, haciendo que tomes decisiones. Es verdad que la vida y la literatura se entremezclan de una forma tan indisoluble como intensa.

¿Qué niño no ha imaginado en el cielo de una noche de verano, cuando no quería dormir, que veía el barco de Peter Pan? Quiero enseñarte a ver aquel velero, quiero decirte que también los libros serios, también los libros para mayores y también los que son difíciles sólo son veleros enmascarados, y tienen el mismo encanto que el velero de polvo de oro de Peter Pan. Y además, ¿sabes una cosa?, Francesco, apréndetelo bien: fíate de quien ama la lectura, fíate de quien siempre lleva consigo un libro de poesía. Mira con recelo a quien te diga que no tiene tiempo, que la literatura es algo hermoso, pero que sólo se lee cuando se es joven, y luego….miente, no le importa nada. Miente sabiendo que miente….


Roberto Cotroneo

sábado, 31 de agosto de 2013

Siete curiosidades de la baraja española


El diseño de los naipes españoles posee una serie de singularidades que los hace únicos y los diferencian del resto de barajas del mundo 

 Prácticamente cualquiera de nosotros hemos pasado grandes ratos jugando a las cartas, un invento que, al igual que muchos otros juegos, fue inventado en China e importado por los europeos hacia 1375. Tras su llegada al Viejo Continente, en plena Edad Media, cada pueblo sustituyó los palos y figuras orientales por otros más cercanos a su tradición cultural, creando símbolos como los bastones, bastos, cetros, corazones o cascabeles. 

 Una de esas evoluciones de los naipes orientales tuvo como resultado la baraja española, y en el blog «Ballesterismo» hemos encontrado algunas curiosidades relacionadas con ella que probablemente desconocías: 

 1. La baraja española destaca entre todos los juegos de cartas del mundo por la riqueza de sus diseños. Ello se debe a que las figuras son de inspiración medieval y sus palos representan los distintos estamentos de la época: comerciantes, clero, nobleza y siervos. O, lo que es lo mismo, oros, copas, espadas y bastos, respectivamente. 

 2. Fue adoptada en Nápoles durante el dominio de Aragón. Posteriormente, su diseño evolucionó más en España que en Italia, por lo que la baraja napolitana es más parecida a la antigua baraja española. 

 3. Su aspecto actual se lo debemos a un impresor burgalés de origen francés y afincado en Vitoria, Heraclio Fournier, quien en 1868 presentó una baraja litografiada, que fue premiada en la Exposición Universal de París. Sin embargo, el diseño que ha llegado hasta nuestros días es el que realizó Augusto Ríus para el propio Fournier. 

 4. Estos naipes poseen una serie de curiosidades que suelen pasar desapercibidas entre los jugadores. Así, aunque los reyes se suelen representar como hombres mayores y barbados, los de copas y de oros suelen parecer más jóvenes. Además, desde el siglo XVIII, los caballos de copas y oros suelen mirar hacia la izquierda, mientras que los de bastos y espadas lo hacen hacia la derecha. 

 5. Con diseños de 40, 48, o 50 naipes, en función del juego el el que se emplee, la baraja española es la única en el mundo que no posee una figura femenina. Consta de reyes, caballeros a lomos de corceles y unos pajes ligeramente afeminados —conocidos como sotas—, pero no de reinas. 

 6. Junto a ello, hacia el siglo XVI la baraja española introdujo una innovación que la hizo única. Se trata de las pequeñas discontinuidades que aparecen en los lados inferior y superior del rectángulo que enmarca los motivos de cada naipe. El palo de oros no tiene pintas; el de copas tiene una; el de espadas, dos y tres, el de bastos. La combinación de las pintas con los índices —el número que indica el valor de cada carta— permite a los jugadores identificarlas sin necesidad de extenderlas sobre su mano y dificulta la visión a posibles mirones que puedan influir en el juego. 

 7. La rica historia de la baraja española ha llevado a que, dede 1986, posea su propio museo, en la ciudad de Vitoria. Consta de más de tres mil juegos de naipes coleccionados por los herederos del fabricante Heraclio Fournier.

Fuente: ABC