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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Permanentemente localizados y controlados, nueva tendencia entre los jóvenes

 


La tecnología permite saber en qué lugar te encuentras, pero ahora ha cobrado una dimensión completamente nueva con cada vez más grupos de jóvenes que eligen compartir permanentemente su localización y movimientos en tiempo real con sus amigos o parejas gracias a redes sociales como Instagram o aplicaciones como «buscar» en Iphone o Google Maps.

“Saber en todo momento dónde están mis amigos hace que se reduzca la incertidumbre y aporte tranquilidad. Influye ese miedo a quedarse fuera. No compartir se podría interpretar como que no estás dentro del grupo, que tienes más desconfianza o incluso que tienes algo que ocultar”, destaca en una entrevista con EFE la psicóloga Silvia Álava.

¿Cómo funciona? Las aplicaciones lo hacen muy sencillo, ya que basta con habilitar esta función en Instagram, en Google Maps o configurar el apartado “buscar” que tienen los iPhone con un grupo de amigos seleccionado.

Instagram permite, además de etiquetar la localización de las publicaciones, compartir en una nueva burbuja llamada ‘mapas’ tu última ubicación, ya sea con todos los seguidores o solo con el grupo de «mejores amigos». La app avisa con un mensaje de que «se comparte tu ubicación exacta y se actualizará cada vez que abras Instagram, pero desaparecerá si no abres la aplicación durante 24 horas».

“Puede tener un beneficio, porque facilita la organización o la seguridad con amigos y amigas que saben por donde voy y que si me pasa algo me van a poder ayudar. Nos sentimos más cuidados y apoyados. Pero tiene sus riesgos si lo hacemos como algo impuesto, y generar dependencia emocional, confundiendo confianza con vigilancia”, apunta Álava.

Geolocalizados: seguridad y pertenencia

Se trata de un modelo tecnológico que permite a todo un grupo de personas saber en todo momento lo que está haciendo el resto, dónde se encuentran y hacia dónde van.

Sandra Lázaro, de 29 años, es una de esas personas que tiene sus mejores amigos en un grupo geolocalizado. No se siente vigilada porque lo hace con personas de su total confianza: “Es una forma de sentir seguridad. Vivo sola y cuando vuelvo a casa ya saben por dónde está volviendo cada una”.

Además, en su caso, le ayuda a saber dónde está su móvil cuando no lo encuentra o por si se lo roban, aunque apunta a que en ocasiones también sirve para que te pillen en un renuncio: «siempre llego tarde y muchas veces les digo ‘ya voy’ y estoy aún saliendo de la ducha», bromea.

Paula Santiago, de 30 años, comparte ubicación permanente no solo con sus amigas sino también con su novio: “Mi pareja no quiere compartir la ubicación conmigo, pero yo al ser mujer me siento más segura. Es bueno que gente cercana a mi tenga mi ubicación y si pasa cualquier cosa sepan dónde estoy. No me siento vigilada. No tengo nada que esconder”.

La psicóloga Silvia Álava insiste en que «estamos difundiendo datos muy íntimos lo que nos hace ser más vulnerables a otros problemas que generan las redes», apunta a que puede traer beneficios si es con gente cercana y siempre «siendo consciente de que se usa desde el conocimiento, con una utilidad clara y nunca por sentirse fuera de un grupo».

El miedo a agresiones y la pertenencia a un grupo son dos de los mayores motivos por los que se lleva a cabo, según los expertos, y es una práctica en la que se excluye por lo general a los padres.

“Hay muchos padres y madres que lo que quieren es tener a sus hijos geolocalizados. La mayor parte suele ser más para calmar esa ansiedad por no saber dónde están sus hijos”, destaca por su parte la psicóloga.

En este sentido, antes de activar esta herramienta, recomienda a los padres trabajar la confianza y el respeto “para que cuenten qué están haciendo y sepan que si ha habido algún problema entiendan que la primera persona a la que se lo pueden decir es a ellos”.

 

 

lunes, 29 de mayo de 2017

Siete curiosidades de Google Maps que no conocías

Pueblos fantasma, direcciones falsas a propósito o lugares que no quiere mostrar son algunas de ellas

Google Maps nos ha permitido viajar por todo el mundo sin apenas movernos de casa. Gracias a sus detalladas fotografías y mapas por satélite resulta sencillo formarse una idea de cómo es el lugar por el que sentimos curiosidad, por muy remoto que sea.
Pero esta aplicación esconde secretos que muchos no conocen. Estas son sólo algunas de las curiosidades y rarezas de Google Maps.

Tiene nombres de calles falsos

Aunque parezca algo impensable para una herramienta que ayuda a tantos viajeros, Google Maps también tiene nombres de calles falsos y mal escritos a propósito. Esto es en realidad un sistema de seguridad que permite a la compañía, y al resto de propietarios de derechos sobre callejeros, saber si alguien copia sus mapas. En la wiki de Openstreetmap podrás averiguar cuáles son estas ´calles trampa´.

Cambia el muñeco del Street view por un ovni

El Área 51, también conocida como Groom Lake, siempre ha estado rodeada de numerosas teorías que aseguran que en su interior se estudia y experimenta con extraterrestres. Aunque el Gobierno estadounidense siempre lo ha desmentido, desde Google han querido hacer su pequeño guiño al misterio que rodea a esta base militar. Así, si buscamos en Google Maps la zona podemos ver como el Pegman se convierte en un ovni cuando lo arrastramos sobre la zona.

¿Cuándo pasará el coche de Google Maps por mi zona?

Si tienes curiosidad por saber cuándo pasará de nuevo el coche de Google Maps por tu calle o por saber cuáles son los lugares que le faltan de recorrer, la propia compañía te lo explica en su página web. Aquí podrás aprender además cómo funciona Google Maps desde dentro.

Los lugares que no quiere mostrar

Hay enclaves que Google Maps se niega a mostrar por diversos motivos. Algunos de ellos son, por ejemplo, la base aérea de la OTAN en Geilenkirchen, Alemania, o el Helipuerto de Santa Ana en Cartagena.

Viajar en el tiempo

Al abrir el Street View verás que en la parte superior izquierda aparecen algunos datos de la imagen que aparece en ese momento: como el nombre, el lugar o la fecha en la que fue tomada. Pero lo que algunos no saben es que desde aquí también se puede "viajar en el tiempo" pinchando en el reloj que aparece para poder elegir la fecha en la que se tomó la imagen que quieres ver. Puedes aprovechar esta funcionalidad de Google Maps para disfrutar de algunos de los monumentos y lugares más emblemáticos o para ver cómo han cambiado en los últimos años aquellas zonas que ya han sido derruidas.

El pueblo fantasma de Google

Nadie puede explicar cómo, durante un tiempo, un pueblo llamado Argleton contó con ofertas de trabajo y demás actividades. Y es que esta localidad, situada en Lancanshire (Inglaterra), sólo existió en Google Maps. No se sabe cómo llegó a aparecer en los mapas de la compañía, aunque se cree que al igual que las calles falsas fue por tema de derechos, pero las coordenadas en las que aparecía en la web eran en realidad una campiña sin ningún tipo de construcción. Tele Atlas, la compañía que suministra los datos de los mapas a Google Maps, aseguró que "los errores como estos no son comunes".

Los peligros de las fotos de Street View

Pero si hay algo por lo que Google Maps se ha hecho famosos, además de guiarte con sus mapas claro, son las curiosas imágenes que Street View nos ha dejado para el recuerdo. Algunas de ellos pueden pasar por actos "cotidianos", como por ejemplo robos o gente hurgándose la nariz. Sin embargo existen otras más inexplicables que se han convertido en fenómenos en la Red. Uno de los casos más conocidos es el de los buzos noruegos que persiguen el coche de Google con sus arpones.

Pero las imágenes de Street View ya le han traído más de un problema a Google. En 2011 una mujer canadiense demandó a Google por fotografiarla en la puerta de su casa con un escote muy pronunciado. La mujer pedía a la compañía 45.000 dólares por daño emocional, pero el juez dio la razón a Google y sólo recibió 2.250 dólares para los gastos del juicio.